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Caminando por el Pasado: El desierto de Checua

Posted By : adrenalinecp/ 1250 0

Caminando por el Pasado: El desierto de Checua

 

Al extremo norte de la sabana Cundiboyacense se encuentra un lugar entre el valle y las montañas, erosionado por más de 12.000 años de fuertes lluvias torrenciales e intensos vientos, creando un paisaje pintoresco entre el verde del bosque seco tropical y la arena de un mar muy antiguo que desapareció  hace millones de años, dejando un legado natural impresionante,  una tierra erosionada que ha creado cañones llenos de cárcavas estoraques y monolitos.

Cuando llegamos allí  nuestra primera impresión fue la de un paisaje apocalíptico, árido, deshabitado, pero también vimos un paisaje monumental, lleno de colores y una tranquilidad incomparable, con el pasar del tiempo comenzamos a descubrir que ocultaba una magia muy particular. La vegetación del desierto de la tatacoita ahora llamado desierto de Checua, es propia de un bosque tropical seco, donde su riqueza se encuentra en la fragilidad en la que coexisten cientos de especies de árboles y arbustos con un microclima implacable: Mortiños, Cauchos sabaneros, espinos, Roble de sabana, y el Gurrumay o Condalia tomasina (Única especie nativa de Nemocón) entre   otras especies subsisten dando vida y alberge a muchas especies de aves y mamíferos.

En 2002 una grave amenaza perturbo a los habitantes de esta área del municipio de Nemocón, la creación de un relleno de basuras, ponía en riesgo todo un legado histórico para la humanidad, las toneladas de desperdicios de más de 20 municipios de Cundinamarca llegarían a sepultar el testimonio histórico de tribus de cazadores y recolectores agrícolas que habitaron entre 3000 y 8000 años atrás, estudios arqueológicos que empezaron en los 70´s y se consolidaron en los años 90´s con el aporte de personajes como Ana Maria Groot, lo demuestran, y en 2003 a 2009 empieza una lucha para que los interés de una mala administración de marcha atrás.

El resultado de esta lucha fue fulminante, se crea entonces una zona de conservación arqueológica y el reconocimiento de un legado cultural en este lugar, que hasta ahora esta empezando a mostrar sus resultados; con la creación del museo de historia natural de la Sabana, en la mina de sal de Nemocón se reafirma el interés de conservar una zona que llamo la  atención  hace más de 3 décadas. Allí podemos encontrar los restos óseos de un Mastodonte, una de las flautas en hueso más antiguas encontradas en sur América,  y estudios sobre la importancia de la industria de la Sal en tiempos precolombinos.

 

 

El desierto de Checua_1-2

La extracción de arcillas y la explotación de Caolín en la zona cercana al desierto han mostrado la gran riqueza minera del lugar, que han transformado la economía y las relaciones sociales de la zona, pero han creado un nuevo problema ambiental irreparable. Con más de 15 años de explotación, la locomotora minera parece imparable y lo único que podemos hacer para detenerla esta en tus manos…

De nuevo aquí, cuando tocamos las puertas del desierto y éste se nos abrió emprendimos un camino en el cual estamos comprometidos, al  caminar por un lugar debemos tratar de comprender su historia, su significado e intentar conectarnos con él, para así protegerlo; el desierto de Checua, nos conecta con  una línea indígena impresionante, pensar que este era el camino por el cual miles de indígenas caminaban formando la ruta de la sal mucho tiempo antes de Cristo, una ruta no menos importante que la ruta de la seda en la China, me eriza la piel.

¿Cuánto buscamos nuestra conexión con el pasado?, ¿Cuánto nuestro pueblo necesita conectarse con su identidad? Son algunas de las muchas preguntas que rondan en mi cabeza y es en lugares como este donde encontramos parte de las respuestas.

El turismo responsable y el turismo sostenible no es sólo una frase, es una forma de actuar; ahora el desierto está perfilándose como uno de los lugares turísticos más importantes de sabana centro de Colombia, pero está siendo sobre explotado, cientos de personas caminan sus senderos sin control alguno. ¿Podría ser esta una nueva amenaza? O  podría ser la solución a una nueva forma de encontrar lugares que nos lleven a encontrarnos con nosotros mismos, con nuestras raíces e identidad.